Kendrick Lamar y SZA: besos y arañazos de nuestro tiempo en un concierto colosal | Noticias de Cataluña
Apenas mide un metro y sesenta y cinco centímetros. En dos horas y media de concierto no se cambia de vestuario, amplio, callejero y con cadenas. Su gesticulación es moderada, casi parca, distante del aspaviento, pero es un dominador, y su enjuta figura es un imán para las miradas, porque su voz, cambiante, dúctil, también











