Los incendios no dan tregua de momento en Galicia, Castilla y León y Extremadura, pero lo que sí se ha mitigado este domingo es la confrontación política. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha viajado a las zonas devastadas por una ola de incendios sin precedentes en España y ha advertido de que aún quedan días “complejos” por delante. Para asistir a unas comunidades desbordadas por la virulencia y proliferación de fuegos que han devorado viviendas, granjas, industrias y valiosos parajes naturales, las tres gobernadas por el PP, Sánchez enviará 500 soldados del Ejército de Tierra y “todos los recursos necesarios”.
El presidente intentará que 200 de estos militares se desplieguen en Ourense y así atender el número demandado por el jefe del Ejecutivo gallego, Alfonso Rueda, que pide que sean destinados a labores como la apertura de cortafuegos. Ambos mandatarios han visitado juntos el Centro de Coordinación Operativo Contraincendios de Ourense en un clima de cordialidad y colaboración, ajenos al habitual tono bronco del líder popular Alberto Núñez Feijóo. Sánchez y Rueda han proclamado la necesidad de mantener la colaboración de las administraciones. “Tenemos que actuar codo a codo”, ha dicho el socialista. Rueda ha abogado por que “la coordinación sobre el terreno continúe”. Para cuando se logren apagar los fuegos, ambos prometen agilidad en las ayudas a los damnificados y Sánchez ha anunciado que propondrá un pacto de Estado para afrontar la emergencia climática. No ha dado más detalles de su contenido y ha emplazado a abrir las negociaciones en septiembre. El presidente gallego ha coincidido en la necesidad de abordar medidas para afrontar los peligros derivados del cambio climático.

La resolución de la crisis generada por los incendios sigue a merced del tiempo. En Galicia, las llamas mantienen su avance este domingo, con una docena de focos, todos en Ourense, con amenaza a viviendas y con el confinamiento de varias poblaciones por la mala calidad del aire. Sin embargo, por primera vez, en el centro de coordinación de emergencias ha corrido como la pólvora un indicio de que este lunes la situación puede empezar a girar en favor de los equipos de extinción. Los meteorólogos de la Xunta, que hasta ahora han dado en el clavo en sus malos pronósticos, vaticinan una bajada de temperaturas y menos viento, informan fuentes del Gobierno gallego.
Después de lidiar, desde que accedió a la Presidencia de Gobierno, con una pandemia, la erupción de un volcán, una dana y un gran apagón, Sánchez aboga por que esta crisis relacionada con el fuego marque un antes y un después en la gestión en España de la emergencia climática. Cuando se logre sofocar las llamas, pretende negociar un pacto de Estado para “la mitigación y adaptación de España a la emergencia climática”. A su juicio, el país debe “redimensionar sus políticas” y “mejorar su capacidad de respuesta” ante unos desastres naturales “cada vez más graves”. Rueda está de acuerdo.


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