● En los últimos cinco años, los mayores niveles de incertidumbre coincidieron con crisis política y procesos electorales, según el indicador desarrollado por REDES y la Universidad del Pacífico.

 

Nacional, 30 de marzo de 2026.- En los últimos cinco años, los periodos de mayor incertidumbre en el Perú han coincidido con crisis políticas y elecciones, según el indicador de incertidumbre elaborado por la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) y el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP). Cuando el clima del país se vuelve incierto, las familias gastan con más cautela y las empresas postergan inversiones, frenando la generación de empleo y el crecimiento económico.

 

“Analizar la incertidumbre permite aproximarse a las expectativas de los agentes económicos sobre el desempeño futuro. Cuando se deteriora la percepción sobre el rumbo del país, se ralentiza la toma de decisiones importantes –como la inversión y la contratación–, lo que se puede traducir en una desaceleración del crecimiento. Este vínculo permite anticipar episodios de menor dinamismo económico en determinados periodos”, explicó Paola del Carpio, coordinadora de investigación de REDES.

Para construir este indicador, se analizaron diariamente noticias de medios de alcance nacional y se midió qué tan frecuente aparecen ciertas palabras asociadas a incertidumbre, como “crisis”, “riesgo” o “tensión”. Este enfoque sigue metodologías empleadas en distintos países para medir la incertidumbre a partir de la cobertura mediática. Cuando estos términos se vuelven más comunes en la agenda informativa, el indicador sube; cuando pierden presencia, baja. Así, esta herramienta permite realizar seguimiento de la evolución de la incertidumbre en la agenda pública.

 

Cuando la incertidumbre aumenta con fuerza

Los datos muestran un patrón claro: los mayores repuntes del indicador coinciden con episodios de alta tensión. En marzo de 2020, con la declaratoria del estado de emergencia y el inicio del aislamiento social obligatorio, alcanzó los 345 puntos. Un año después, tras la primera vuelta electoral de 2021, escaló hasta los 482 puntos, uno de los niveles más altos registrados. En otros momentos de inestabilidad política y cambios de autoridades, también se observaron incrementos importantes. Más recientemente, el indicador ha vuelto a elevarse en un contexto marcado por preocupaciones sobre la seguridad y la cercanía de un nuevo proceso electoral.

“Este índice convierte una percepción en una medición concreta, permitiendo identificar con mayor claridad cuándo empiezan a aumentar las dudas sobre el futuro del país y cómo evolucionan en el tiempo. Al ser un indicador de incertidumbre, permite detectar estos cambios antes de que se puedan reflejar en otras variables económicas”, añadió Joanna Kamiche, directora del CIUP.

En periodos de mayor incertidumbre, una familia puede postergar la compra de una vivienda o de bienes duraderos, mientras que un negocio puede retrasar la ampliación de sus operaciones. Son decisiones pequeñas en apariencia, pero que, en conjunto, influyen en el ritmo al que avanza la economía.

En ese contexto, seguir este indicador puede ser útil de cara a las elecciones que se aproximan. La experiencia reciente muestra que estos procesos suelen venir acompañados de mayores niveles de incertidumbre, especialmente en escenarios de mayor debate político. “Observar estas señales permite entender mejor cómo evoluciona el entorno y resalta la importancia de contar con estabilidad, confianza en las instituciones y reglas claras para sostener la inversión, el empleo y las oportunidades de desarrollo”, concluyó Del Carpio.