Durante esta temporada, niños menores de 12 años presentan con mayor frecuencia cuadros gastrointestinales, problemas cutáneos, otitis y molestias respiratorias leves, vinculados a cambios de temperatura, consumo de alimentos en mal estado y ambientes húmedos. Ante esta situación, la doctora Cynthia Salcedo, directora médica del centro médico de La Positiva Seguros, comparte cinco recomendaciones para cuidar su salud.
- Proteger oídos y ojos durante actividades acuáticas: El tiempo prolongado en piscinas, playas y ríos aumentan el riesgo de otitis y conjuntivitis. Emplear accesorios de protección como gafas y gorros de natación, secar bien los oídos después del baño e incluso usar tapones, son algunos de los cuidados que se pueden implementar.
- Mantener la higiene de manos en espacios públicos: Durante el verano, los niños tienen mayor contacto con superficies compartidas como juegos, arena, duchas y vestuarios. El lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente antes de comer y después de ir al baño, es una de las medidas más efectivas para prevenir el contagio de virus o bacterias que podrían desencadenar en una afección.
- Evitar comer alimentos fuera de casa: Al salir a paseos o viajes, es común que los niños consuman alimentos adquiridos en la vía pública que, al estar expuestos al calor o no contar con una adecuada manipulación, pueden deteriorarse rápidamente. Por ello, se recomienda priorizar snacks seguros, bien conservados o preparados en casa para garantizar su calidad y seguridad.
- Asegurar una hidratación adecuada: La hidratación no solo previene golpes de calor, también ayuda al organismo a mantener sus defensas activas. Un niño deshidratado es más vulnerable a cuadros gastrointestinales y episodios febriles. Para ello, se recomienda evitar actividades físicas en horas de mayor radiación, ofrecer agua con frecuencia, incluso sin sensación de sed, y evitar refrescos, jugos procesados o bebidas isotónicas.
- Aplicar bloqueador solar y repelente: La exposición continua al sol aumenta el riesgo de quemaduras e irritaciones cutáneas que pueden derivar en infecciones, especialmente en los menores. Por ello, es fundamental aplicar bloqueador en todas las zonas expuestas al menos 20 minutos antes de salir y replicarlo cada 2 horas o después de nadar o sudar. Además, en actividades al aire libre, es necesario complementar esta protección con gorro, lentes ropa ligera de manga larga y, de ser necesario, usar repelente para prevenir picaduras de insectos, que pueden causar reacciones en la piel o malestar.
Prestar atención a los primeros cambios en el estado de salud de los niños es clave para evitar que cuadros leves evolucionen a situaciones más complejas. Ante la aparición de síntomas de alerta, es recomendable acudir a un centro de salud o solicitar atención médica a domicilio. Si eres cliente de La Positiva, comunícate a la Línea Positiva al (01) 211 0212 para recibir orientación oportuna.






Comentarios