Puno vive hoy, martes 10 de febrero de 2026, el segundo día de la parada y veneración en honor a la Virgen de la Candelaria, una de las celebraciones más importantes del Perú. Miles de danzantes, músicos y visitantes colmaron el centro de la ciudad, transformándola en un escenario de color, fe y cultura andina.
Desde las 8 de la mañana, el conjunto Sikuris San Indomable de Azángaro abrió el recorrido en la avenida Simón Bolívar, llenando las calles de música, danza y devoción.

El segundo día de la festividad está dedicado al concurso de danzas en traje de luces, cuyos participantes recorren las principales avenidas: Simón Bolívar, jirón Lampa, avenida La Torre, jirón Lima y jirón Puno, culminando en el parque José Carlos Mariátegui.
Cada agrupación desfiló con trajes brillantes, coreografías elaboradas y música que refleja la identidad cultural del Altiplano. Este evento no solo es una competencia artística, sino también una demostración de fe y devoción que une a la comunidad.

El Templo San Juan Bautista, ubicado en el parque Manuel Pino, se convirtió en el punto más concurrido. Allí, la imagen de la Virgen de la Candelaria recibe a los fieles entre decoraciones florales, portales simbólicos y elementos tradicionales que embellecen el lugar. Los visitantes, tanto locales como turistas, llegan para rendir homenaje y ser parte de esta festividad que mezcla tradición religiosa y cultura popular.

El flujo de turistas es constante. Visitantes nacionales y extranjeros recorren el centro histórico, toman fotografías y se suman al ambiente festivo que envuelve a Puno.

Las calles están llenas de energía, con danzantes que, vestidos con trajes de luces y perlas, demuestran su destreza y devoción. La festividad, que comenzó a mediados de enero, se extenderá hasta mediados de febrero, consolidando a Puno como la capital folclórica de América.

La Diablada

La Diablada es una de las danzas más emblemáticas de la Candelaria. Más de 40,000 danzantes y 200 bandas musicales participan en esta fiesta, expresando su devoción a través de vestimentas llamativas y una energía que los mantiene bailando durante dos semanas completas.

Esta danza, que fusiona tradición religiosa colonial y costumbres andinas, es el símbolo máximo de una celebración que atrae a miles de personas cada año.

El último 9 de febrero, 44 conjuntos folclóricos iniciaron el recorrido de la parada y veneración, y hoy continúan con la misma intensidad. Cada agrupación recorre las calles principales, mostrando su arte y devoción.

Al finalizar la jornada, se llevará a cabo el tradicional Kacharpari, un ritual de despedida y agradecimiento que marca el cierre simbólico de cada día de celebración que iniciará a partir de mañana 11 de febrero.

Las principales actividades de la Candelaria 2026 están siendo registradas por medios de comunicación nacionales y locales, que captan cada momento del recorrido. Las imágenes de danzantes, trajes coloridos y el fervor popular se difunden en todo el país, reafirmando el impacto cultural y turístico de esta festividad.

La Festividad de la Virgen de la Candelaria es una sorprendente fusión de la tradición religiosa colonial con las costumbres ancestrales andinas. Esta mezcla única ha convertido a Puno en un referente cultural, donde la fe y el folclore se entrelazan para crear un espectáculo inigualable. La devoción a la virgen se expresa no solo en rezos, sino también en música, danza y arte.

La Candelaria es más que una fiesta: es un legado cultural que se transmite de generación en generación. Los danzantes, músicos y artesanos trabajan durante meses para preparar sus trajes, coreografías e instrumentos, demostrando un compromiso que va más allá de lo religioso. Es una celebración que une a Puno y lo proyecta al mundo.

Las actividades continuarán durante los próximos días, con más conjuntos folclóricos desfilando por las calles y miles de personas participando en los rituales y celebraciones.

La Virgen de la Candelaria sigue siendo el corazón de Puno, una festividad que combina fe, tradición y alegría, y que cada año reafirma su lugar como una de las celebraciones más importantes de América Latina.