La hambruna es oficial en la franja de Gaza. La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF, en sus siglas en español), sistema internacional apoyado por las agencias de las Naciones Unidas que calibra la situación alimentaria en el mundo, ha declarado este viernes el nivel de una hambruna en Ciudad de Gaza y en el resto de municipios y campos de refugiados que conforman la Gobernación de Gaza.
Según los datos de la CIF, 514.000 personas, casi una cuarta parte de los palestinos en Gaza, están sufriendo hambruna. Se espera que la cifra aumente a 641.000 para finales de septiembre. Es la primera vez que la CIF declara el nivel de hambruna fuera del continente africano.
“Es una hambruna a pocos cientos de metros de la comida, en una tierra fértil”, ha manifestado en una declaración Tom Fletcher, vicesecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU. “Es una hambruna promovida abiertamente por algunos líderes israelíes como arma de guerra”, ha proseguido el diplomático británico.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha asegurado por su parte que la declaración de la hambruna “no es ningún misterio”. “Es un desastre provocado por el hombre, una acusación moral y fracaso de la humanidad en sí misma”, ha manifestado el portugués en X. “Los niños mueren y la gente que debe actuar no lo hace. Israel, como la potencia ocupadora está obligado bajo el derecho internacional a garantizar alimento y recursos médicos a la población”, ha proseguido.
La investigación de la CIF exige la llegada de un alto el fuego en la Franja que permita detener la propagación de la hambruna hacia otros puntos del enclave, algo que prevé que sucederá “durante las próximas semanas” en Deir el Balah (centro) y Khan Younis (sur), si no cambian las cosas sobre el terreno. El informe del CIF llega a las puertas de una ofensiva con la que el ejército de Israel pretende expulsar al millón de gazatíes que se concentra en Ciudad de Gaza, en unas maniobras que las organizaciones humanitarias ha alertado que causarían consecuencias catastróficas.
El CIF contempla el nivel de hambruna en territorios donde el 20% de los hogares sufre carencias de alimentación extremas, cuando el 30% de los niños sufre malnutrición aguda y cuando el ratio de muertes causadas por el hambre supera los dos adultos o los cuatro niños al día por cada 10.000 habitantes. También la considera oficial cuando se cumplen al menos dos de estos criterios.
Rechazo de Israel
El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Oren Marmorstein, ha tachado la investigación del CIF de estar “fabricada a medida” para encajar con “la falsa campaña de Hamás” sobre el hambre en la Franja. “No hay una hambruna en Gaza”, ha señalado el portavoz en un comunicado.
Mientras, Israel sigue avanzando para lanzar el asalto e invasión terrestre de Ciudad de Gaza. Este viernes, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha amenazado con destruir esta localidad, el mayor municipio palestino, si Hamás rechaza las principales condiciones que exige para terminar la guerra: el desarme de la milicia y la liberación de todos los cautivos.
Katz ha lanzado esta advertencia en el mismo comunicado en el que ha anunciado que los máximos mandatarios israelíes aprobaron la noche del jueves los planes “para derrotar a Hamás en Gaza”, en referencia a la operación que Israel prepara desde hace dos semanas para ocupar la totalidad de Ciudad de Gaza, el mayor municipio y capital de la Franja.
“Las puertas del infierno se abrirán pronto sobre los asesinos y violadores de Hamás en Gaza”, ha manifestado el ministro israelí en sus redes sociales. Si los combatientes palestinos no aceptan las condiciones de Israel para terminar la guerra, Ciudad de Gaza “se convertirá en Rafah o Beit Hanoun”, ha afirmado en lo que supone una admisión directa de la destrucción generalizada que el ejército israelí ha provocado en esos municipios con bombardeos masivos.
Según Katz, los nuevos planes que Israel tiene para el enclave van por el mismo camino, puesto que incluyen “mucho fuego, evacuación de residentes y maniobras”.
El jueves por la noche, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, desconcertó tanto a israelíes como a palestinos asegurando que había dado instrucciones para retomar las negociaciones para liberar a todos los cautivos. La afirmación suponía la primera referencia del Gobierno israelí hacia las conversaciones para un alto el fuego desde que Hamás aprobó el lunes una propuesta de tregua que cuatro días después el Ejecutivo israelí no ha valorado de manera oficial.
A pesar de eso, Netanyahu insistió que la ofensiva contra Ciudad de Gaza seguiría adelante hasta que Hamás acepte la paz “en los términos de Israel”, lo que supone el desarme de la milicia, la desmilitarización del enclave, la liberación de los cautivos, el control de seguridad israelí sobre la Franja y la aparición de una administración civil desvinculada de Hamás y de la Autoridad Palestina.
Un millón de civiles se encuentran concentrados de manera precaria en Ciudad de Gaza. Las organizaciones humanitarias han alertado de manera reiterada que su desplazamiento forzoso hacia el sur, tal y como pretende Israel, tendría consecuencias catastróficas. Israel desoye esos avisos. El jueves, el ejército israelí anunció que ha instruido a autoridades sanitarias y a trabajadores humanitarios que se preparen para abandonar Ciudad de Gaza y trasladarse hacia el sur.


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